Tienen derecho a manejar tranquilos
En Perú tenemos la idea de que el tráfico es terrible, principalmente en Lima. No es inusual escuchar noticias de atropellos, choques y otro tipo de accidentes. Tampoco es secreto para nadie que Perú tiene autos, camiones y buses que en otros países serían piezas de algún museo.
De lo que no se habla mucho es de la responsabilidad que tienen los peatones en el problema —y es enorme—. No encontré una estadística oficial acerca de cuántos accidentes de tránsito ocurren por culpa del peatón, pero cualquier persona que haya caminado por las calles y avenidas peruanas habrá notado múltiples veces cómo cruzan cuando la luz del semáforo indica hacer lo contrario; o cómo obligan a un conductor a detenerse pisando el freno como si estuviera a punto de caer a un barranco.
Así que el mensaje de este artículo es para los peatones. Ellos, los que conducen, tienen derecho a manejar tranquilos. Y para que eso ocurra tú necesitas hacer algunas cosas:
- Mirar antes de cruzar, principalmente si has estado mirando tu teléfono varios metros antes de llegar a la esquina.
- Caminar hasta el puente peatonal y cruzar por ahí, cuando hay uno.
- No cruzar en diagonal. Recorres más espacio, demoras más y aumentas para todos el riesgo de un accidente.
- Esperar el siguiente bus. Correr para tratar de alcanzar el que está en el paradero no es buena idea. Por pensar en él, te distraes de lo que está pasando alerdedor tuyo (o sea, con los demás vehículos y peatones).
- Respetar el semáforo, tanto cuando toca cruzar como cuando toca esperar.
- Rechazar los colectivos. Sé que a veces estamos tarde y no queda otra, pero la verdad es que en un colectivo entran cuatro personas (a veces cinco); mientras que en un bus entran cincuenta. Si hay colectivos es porque hay clientes.
- Hacer lo correcto, sin importar lo que estén haciendo los demás. No se puede tener un Perú mejor si no hay gente que empiece a dar el ejemplo.
Te lo digo porque estos problemas de tránsito causados por los peatones los he venido viendo yo desde que era un niño y siguen ahí. ¿Y sabes qué es lo peor? Que quienes son niños en estos tiempos ahora también los están viendo y, si no cambiamos un poco ahora, probablemente hagan lo mismo de adultos, perpetuando el problema algunas décadas más.
Alguien tiene que empezar, y sería genial si pudieras hacerlo tú. Yo ya lo hice.