Un poco más de respeto… por nosotros mismos

En junio del 2017, unas pocas personas perdieron la vida dentro de un contenedor que estaba colocado en el techo de un almacén de materiales inflamables en una zona llamada «Las Malvinas» el centro de Lima.

Hace muy pocos días, dos personas que trabajaban como asesores de una congresista la acusaron públicamente de condicionar su puesto de trabajo a la entrega puntual de la mitad de su sueldo y otros beneficios económicos a su pareja.

Diariamente, en los servicios de transporte público podemos apreciar cómo las personas se apiñan al punto de resultar incómodo para todos, y sin embargo se acepta con un resignado silencio.

Y algo similar pasa en el ambiente laboral: Me resulta triste comprobar que la gran mayoría de mis amistades se encuentran insatisfechos con el trabajo que tienen. Sienten que no reciben suficiente sueldo, que trabajan demasiadas horas y que a menudo se ven obligados a hacer cosas extra para las que no fueron contratados.

Y todo lo anterior me lleva a hablar del respeto… por nosotros mismos.

Hay una palabra en el diccionario que a veces me parece que fue olvidada en nuestra tierra. La palabra es «inaceptable». Y el haber olvidado esa palabra nos incita a aceptar cosas con las que normalmente no estaríamos de acuerdo.

Para tener un Perú mejor necesitamos cambiar eso. A mí me parece inaceptable ver que mis compatriotas acceden a trabajar en condiciones que saben que no son de personas libres. Me parece inaceptable sentir cómo las personas viajan incómodas pero que no hacen nada al respecto. Me parece inaceptable pensar que alguien ofrece algo en condiciones que son evidentemente deshonestas y que hay otros que se someten a hacerlas simplemente porque sienten que no les queda otra.

Y a ti también debería parecerte inaceptable.

Si estás acostumbrado a que «así sean las cosas», desacostúmbrate. Un poco de amor propio no le viene mal a nadie.

Y adelante… un Perú mejor para todos es perfectamente posible.

Hasta la próxima.