No pierdas clientes por llenar tu base de datos

Me ha pasado más de una vez últimamente. Llamé o entré a una tienda a preguntar el precio de un producto o servicio y, en lugar de darme una respuesta rápida a la pregunta, preguntaron mi nombre completo, número de documento, número de teléfono o mi correo electrónico (a veces, todos los anteriores); y en un caso específico, me pidieron que vaya llenando una hoja con mis datos mientras una persona de servicio al cliente quedaba disponible para atenderme.

Ignoro cuánta gente da todos los datos que les piden, pero esta clase de comportamiento (que, gracias a Dios, no se ve en los pequeños negocios) no es sano. Parece que los dueños de las compañías que tienen estas prácticas han olvidado el viejo adagio que dice que «el cliente siempre tiene la razón» o —¡peor aún!— parecen haber olvidado lo difícil que es llegar a conseguir un cliente en un mundo tan competitivo como en el que estamos.

A todas estas empresas, mi deber es decirles algo: no pierdas clientes por llenar tu base de datos. Las bases de datos son útiles para todas las empresas, principalmente si son de clientes y no de proveedores; pero esta clase de prácticas te hace más daño que bien. Al intentar exigir que alguien te entregue datos cuando pide información sobre algún producto o servicio que ofreces, estás adquiriendo una actitud invasiva que repercute negativamente en tus ventas. Al ser invasivo con tu cliente potencial, le estás faltando el respeto; y ese es un lujo que un empresario no puede darse en estos tiempos.

¿Qué podríamos hacer, los dueños de negocios, para conseguir que un posible cliente nos brinde algo de información sobre él? Darle la motivación adecuada: un cupón para un sorteo, pedirle sus datos con una sonrisa, ofrecerle un PDF informativo sobre todos los productos a cambio de su correo electrónico. Insistir a alguien que te dijo que no, jamás.

¿Y qué deberíamos hacer, los clientes, en caso una empresa nos insista, condicione, coaccione, exija u otro para dar nuestros datos personales? Pues negarnos a darlos, sin miramientos, e ir a buscar a la competencia.

La alternativa, en caso realmente necesitásemos ese producto o servicio, sería responder con firmeza algo como esto: «Disculpe, pero yo estoy no comunicándome para darle datos sino para pedir información. ¿Puede responder a mi pregunta, o puede comunicarme con alguien que sí pueda responderme?». En la mayoría de los casos, una frase como esta me ha bastado para hacerlos hablar.

Y en los casos que no, simplemente dije adiós.

Hasta la próxima.