Extraños de sangre

En Perú, es mucha la gente que mantiene una relación cercana con sus familias. Realizan reuniones en la casa de algún tío, domingos familiares, salidas entre primos con amigos, fines de semana de cumpleaños, días de la madre, del padre o pasan la navidad en familia.

Hay mucha gente también que, por diversos motivos, no quiere o no puede hacerlo: alguien trabaja mucho, alguien se ha peleado con alguien, alguien le debe dinero a alguien... en fin, tantas razones...

Esta semana quiero mantener el artículo breve y recordarle a todos la importancia que tiene pasar el tiempo con la familia: ver a tus hijos, hablar con tus padres, reunirte con tus primos, visitar a la abuela o a los tíos. Son momentos que se inscriben en los recuerdos con facilidad precisamente por el hecho de ser tu familia, gente que sabes que te quiere.

Alejarse de ella es triste. Vas quedando atrás, aislado de ellos... Dejan de ser tu familia y se van convirtiendo a pocos en extraños de sangre.

Y Perú, para ser mejor, no necesita eso. Necesita familias fuertes, con valores firmes, con miembros que sean ejemplo para los más jóvenes, con miembros que sean capaces de aconsejar con cariño e inteligencia a quien haga falta.

Si estás pasando por ello, evalúa la conveniencia de seguir trabajando tantas horas; de no enviarles un correo electrónico, no llamarlos o no visitarlos; de mantener el rencor por esa pelea que tuviste hace tanto tiempo. Quién sabe, quizá todavía no sea tarde.

Hasta la próxima.